Congregación

del Sagrado Corazón de Jesús

11-01-2018

La Congregación del Sagrado Corazón de Jesús funda su vida en tres pilares :

La vida interior que brota desde el corazón y que es estar conectada con el Espíritu. En medio de las actividades aguzar la conciencia para estar atenta a la presencia de Dios.

La vida comunitaria, que es más que el cuadro al interior del cual vivimos nuestra espiritualidad, es más bien el amplio espacio de contactos y conflictos donde experimentamos cómo Dios nos está guiando con y a través de los otros.

Y la sencillez para vivir nuestras relaciones entre nosotras y hacia afuera. Vivimos codo a codo con otras mujeres, jóvenes, profesoras, obreras y empleadas de casa particular, campesinas, madres algunas de ellas sufriendo por no poder alimentar y disfrutar de sus hijos, son mujeres como nosotras y eso nos ha configurado. Con ellas , con tantas mujeres, compartimos y nos educamos recíprocamente, es el lugar donde hemos vivido la reciprocidad de modo consciente.

Nos sentimos con una misión, sentimos una maternidad que trasciende lo físico. Sabemos que nosotras somos afortunadas y pudimos hacer en la vida aquello por lo que nos sentimos llamadas, formando parte de un cuerpo internacional que nos va formando y nos potencia. Hemos elegido librementeentregar nuestra vida, nuestra libertad, nuestras capacidades y bienes, y ponerla a disposición de los demás. Hemos optado por configurar nuestra vida desde las prioridades de los pobres, la justicia , la paz y el cuidado de la creación, la pastoral juvenil y vocacional y la formación de la mujer. Estamos convencidas de que la promoción de la mujer y los jóvenes es una expresión real del amor de Dios por la humanidad, especialmente aquella herida por el pecado de la injusticia, el egoísmo y la violencia.

Esta vocación de construir fraternidad, hacer visible el amor de Dios y anunciar su Reino, la vivimos desde las actitudes y sentimientos que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida del Corazón de Jesús: la compasión y la misericordia, la dedicación a ayudar a crecer al otro creciendo nosotras con él, vivir cara a Dios con la confianza de sentirnos hijas, la acogida y preferencia con los más pobres y desvalidos, siempre en reciprocidad y colaboración con los laicos, profesores, agentes pastorales, jóvenes, en comunidad en misión y con el deseo de ayudar a los demás a formar comunidad. Nos entusiasma la vida apostólica, queremos mucho a los que nos rodean.

Conscientes del mundo y de los valores imperantes, con un gran desafío de formación a todos los niveles, colegios, comunidades, personas, para ser formadoras, transformadoras....querríamos conducir a todos a disfrutar del amor de Dios, y a la construcción de un mundo más justo. Con más y más ganas de que lo que hacemos lleve el sello de nuestra espiritualidad, de compartirla, porque sabemos que nuestro carisma es una riqueza para toda la Iglesia.

Es muy importante para nosotras las relaciones con la Iglesia local, necesitamos pertenecer visiblemente a ella, colaborar, hacer equipos, sin buscar protagonismos, nos insertamos en sus proyectos como una más.

La acogida, la casa abierta, el contacto personal con los vecinos, es algo muy importante y una vía privilegiada de vivir el misterio de la encarnación. Intentamos trabajar con los débiles y excluidos, porque sabemos que una sociedad que no cuida a los débiles es una sociedad con un germen de muerte.

Nos sentimos llamadas a tener siempre una actitud esperanzada, en que todo es posible para los que creemos en el Resucitado, engendrando vida por el amor, aunque entrañe mucho dolor.  Lo vivimos con sus fragilidades y fortalezas: somos frágiles por nuestra diferencia de edades, somos pocas, con comunidades muy extendidas a lo largo del país, con más comunidades y tareas de las que razonablemente podríamos tener.

Tenemos fortalezas , nuevas vocaciones , muchos laicos que prolongan el carisma en sus vidas y en su misión, una comunidad que abarca el mundo entero, realidades y culturas diversas, formas de trabajo, iniciativas y lenguajes variados. Sentimos que el Espíritu sigue moviendo nuestros corazones hacia el  corazón del mundo.

Y con estas fortalezas y debilidades, seguimos empeñadas en que nuestras prácticas educativas sean realmente transformadoras de personas y sociedades, buscando trabajar seriamente en ello a través de  proyectos bien elaborados, participando de redes, evaluando, involucrándonos con otros en completa reciprocidad.

 
 
 
 

Red del Sagrado Corazón

11-01-2018

En los 3 colegios del Sagrado Corazón en Chile, o en las 151 instituciones educativas en los 41 países en que está presente la Congregación del Sagrado Corazón, una ex alumna del Colegio se conectará con este legado y encontrará el mismo espíritu y cálida acogida.

En Chile, las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús tienen otros dos colegios además del nuestro: el Colegio del Sagrado Corazón de Concepción (fundado en 1865) y el Colegio del Sagrado Corazón Clara Estrella (1969). Juntos, los tres Colegios conforman la RED SC CHILE. Esta organización tiene como misión animar, promover y facilitar la comunicación y el apoyo mutuo, entre los Centros Educativos de Chile. El objetivo de este esfuerzo es de aunar esfuerzos, compartir experiencias y recursos formativos a modo de fortalecer el carisma, la espiritualidad y la misión educadora de la Sociedad del Sagrado Corazón.

La red internacional del Sagrado Corazón está inspirada en el sueño misionero de Santa Magdalena Sofía.

Algunas redes internacionales de colegios del Sagrado Corazón:

·         International Sacred Heart Schools

·         Network of Sacred Heart Schools Europe

·         Network of Sacred Heart Schools Spain

·         Network of Sacred Heart Schools - United States and Canada